
El paro de transportistas en la región continúa sin resolución y suma tensión con el correr de los días. La falta de acuerdo en la actualización de tarifas mantiene a los trabajadores al costado de las rutas, en un escenario que, aseguran, ya no es sostenible.
El punto central del reclamo es el desfasaje entre lo que cobran y lo que les cuesta mantener el servicio. En los últimos meses, el combustible registró subas importantes y hoy representa una parte clave del costo de cada viaje, por ejemplo en enero les subieron la tarifa un 12%, pero el gas oil tuvo una suba que superó el 20%. A eso se agregan incrementos en mantenimiento, cubiertas, seguros y obligaciones impositivas.
Otro factor que complica es la forma de pago. Los plazos extendidos y el uso de cheques obligan muchas veces a descontarlos, generando nuevas pérdidas. Además, las comisiones e intermediaciones reducen aún más el margen de ganancia.
En este contexto, los transportistas reclaman una actualización del 25% en la tarifa y un mecanismo que permita ajustarla automáticamente según el precio del combustible. Sin una respuesta concreta, advierten que la medida de fuerza continuará.
El conflicto, que no tiene representación gremial directa, expone la situación de muchos trabajadores independientes que dependen de su camión para sostener su economía diaria. Mientras tanto, crece la preocupación por el impacto que esta situación puede generar en la cadena productiva


